Entro por primera vez en este blog y no quiero quedarme con las ganas de felicitarte. Los dos últimos versos de este poema-entrada me parecen magníficos, y el resto de los poemas que acabo de ojear no tiene desperdicio. Volveré para leerlos mejor, sin duda.
Cuando te leo, como en este poema, compruebo que para caminar por el filo de la navaja y no herirte es posible. Basta ligereza y precisión.¿Es esto la belleza, maestro?
Como no puedo decirlo mejor que Antonio, a él me remito. De todos modos quisiera destacar, perdoná mi petulancia, un verso 'Cuando te vuelvas me dirás quién soy.' Lo haría protector de pantalla: tremenda verdad que olvida fácil nuestra soberbia.
Queridos Arturo, Antonio, Patricia y Albert, os pido perdón por haber tardado tanto en responder a vuestras amables palabras y también por la respuesta conjunta. Estas últimas semanas han sido complicadísimas.
Arturo: Me alegro mucho de que tu primera visita a mi blog no te haya decepcionado. Espero y deseo verte muy seguido por aquí.
Antonio: El maestro eres tú, yo soy un aspirante a poeta que hace lo que puede.Sólo ambiciono "progresar adecuadamente".
Patricia: Si tu supuesta petulancia te lleva a decirme cosas tan bellas, puedes seguir siendo tan petulante como quieras. Gracias, de verdad.
Albert: Espero no acabar aplastado por la lápida de mis propios versos. Como siempre, eres muy generoso conmigo.
Hola Carlos: Te debía un par y aquí va parte de la deuda.
Primero, coincido con Antonio: el filo de la navaja es difícil.
Me parece interesante la relación entre "Tu espalda es el arco del conocimiento" y los dos extraordinarios versos finales en los que la navaja vuelve abrirse para inaugurar otra tensión: epifanía y deseo.
Bello, bello. Me ha gustado sobre todo esa mención a saberse destejido por otro, descifrado, como en un juego de espejos. Al menos eso, entre otras cosas, percibo. Un saludo.
¡Qué vergüenza, queridos Hugo, Susan y Teresa, se me habían pasado vuestros comentarios! Aunque sea tardíamente quiero agradeceros vuestras amabilísimas palabras. Os mando mi más afectuoso saludo
Carlos Vitale nació en 1953 en Buenos Aires (Argentina). Es Licenciado en Filología hispánica y Filología italiana. Entre otros libros, ha publicado "Unidad de lugar" (Editorial Candaya, Barcelona, 2004) y "Descortesía del suicida" (Editorial Candaya, Barcelona, 2008). Asimismo ha traducido numerosos libros de poetas italianos y catalanes: Dino Campana (Premio de Traducción “Ultimo Novecento”, 1986), Eugenio Montale (Premio de Traducción “Ángel Crespo”, 2006), Giuseppe Ungaretti, Gerardo Vacana, Sergio Corazzini (Premio de Traducción del Ministerio Italiano de Relaciones Exteriores, 2003), Amerigo Iannacone, Umberto Saba (Premio de Traducción “Val di Comino”, 2004), Giuseppe Napolitano, Sandro Penna, Emilio Paolo Taormina, Antoni Clapés, Joan Brossa, Josep-Ramon Bach, etc. Ha participado en festivales, lecturas y encuentros de poesía en Argentina, España, Venezuela, Armenia, Italia, Suiza, Rumania, Estonia, Grecia y Francia. Reside en Barcelona desde 1981.
9 comentarios:
Entro por primera vez en este blog y no quiero quedarme con las ganas de felicitarte. Los dos últimos versos de este poema-entrada me parecen magníficos, y el resto de los poemas que acabo de ojear no tiene desperdicio. Volveré para leerlos mejor, sin duda.
Saludos
Cuando te leo, como en este poema, compruebo que para caminar por el filo de la navaja y no herirte es posible. Basta ligereza y precisión.¿Es esto la belleza, maestro?
Como no puedo decirlo mejor que Antonio, a él me remito. De todos modos quisiera destacar, perdoná mi petulancia, un verso 'Cuando te vuelvas me dirás quién soy.' Lo haría protector de pantalla: tremenda verdad que olvida fácil nuestra soberbia.
Un gusto reencontrarte.
Opino lo mismo que Patricia: ese verso es digno de una lápida.
¡Salud, poeta!
Queridos Arturo, Antonio, Patricia y Albert, os pido perdón por haber tardado tanto en responder a vuestras amables palabras y también por la respuesta conjunta. Estas últimas semanas han sido complicadísimas.
Arturo: Me alegro mucho de que tu primera visita a mi blog no te haya decepcionado. Espero y deseo verte muy seguido por aquí.
Antonio: El maestro eres tú, yo soy un aspirante a poeta que hace lo que puede.Sólo ambiciono "progresar adecuadamente".
Patricia: Si tu supuesta petulancia te lleva a decirme cosas tan bellas, puedes seguir siendo tan petulante como quieras. Gracias, de verdad.
Albert: Espero no acabar aplastado por la lápida de mis propios versos. Como siempre, eres muy generoso conmigo.
Hola Carlos:
Te debía un par y aquí va parte de la deuda.
Primero, coincido con Antonio: el filo de la navaja es difícil.
Me parece interesante la relación entre "Tu espalda es el arco del conocimiento" y los dos extraordinarios versos finales en los que la navaja vuelve abrirse para inaugurar otra tensión: epifanía y deseo.
¡grande, caro Carlos!
salut,
hugo
Bello, bello. Me ha gustado sobre todo esa mención a saberse destejido por otro, descifrado, como en un juego de espejos. Al menos eso, entre otras cosas, percibo. Un saludo.
Bella imatge carnal, i metafísica. Pots llegir-ho pels dos costats.
¡Qué vergüenza, queridos Hugo, Susan y Teresa, se me habían pasado vuestros comentarios! Aunque sea tardíamente quiero agradeceros vuestras amabilísimas palabras. Os mando mi más afectuoso saludo
Publicar un comentario en la entrada