domingo 12 de diciembre de 2010

JORNADA

Tú, de pie, desnuda en la penumbra.
Tu espalda es el arco del conocimiento.
Desde la cama, observo y espero.
Cuando te vuelvas me dirás quién soy.
Sin otra luz que mi deseo.

9 comentarios:

Arturo Valmonte dijo...

Entro por primera vez en este blog y no quiero quedarme con las ganas de felicitarte. Los dos últimos versos de este poema-entrada me parecen magníficos, y el resto de los poemas que acabo de ojear no tiene desperdicio. Volveré para leerlos mejor, sin duda.

Saludos

Antonio Tello dijo...

Cuando te leo, como en este poema, compruebo que para caminar por el filo de la navaja y no herirte es posible. Basta ligereza y precisión.¿Es esto la belleza, maestro?

Patricia dijo...

Como no puedo decirlo mejor que Antonio, a él me remito. De todos modos quisiera destacar, perdoná mi petulancia, un verso 'Cuando te vuelvas me dirás quién soy.' Lo haría protector de pantalla: tremenda verdad que olvida fácil nuestra soberbia.

Un gusto reencontrarte.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Opino lo mismo que Patricia: ese verso es digno de una lápida.

¡Salud, poeta!

Carlos Vitale dijo...

Queridos Arturo, Antonio, Patricia y Albert, os pido perdón por haber tardado tanto en responder a vuestras amables palabras y también por la respuesta conjunta. Estas últimas semanas han sido complicadísimas.

Arturo: Me alegro mucho de que tu primera visita a mi blog no te haya decepcionado. Espero y deseo verte muy seguido por aquí.

Antonio: El maestro eres tú, yo soy un aspirante a poeta que hace lo que puede.Sólo ambiciono "progresar adecuadamente".

Patricia: Si tu supuesta petulancia te lleva a decirme cosas tan bellas, puedes seguir siendo tan petulante como quieras. Gracias, de verdad.

Albert: Espero no acabar aplastado por la lápida de mis propios versos. Como siempre, eres muy generoso conmigo.

hugo dijo...

Hola Carlos:
Te debía un par y aquí va parte de la deuda.

Primero, coincido con Antonio: el filo de la navaja es difícil.

Me parece interesante la relación entre "Tu espalda es el arco del conocimiento" y los dos extraordinarios versos finales en los que la navaja vuelve abrirse para inaugurar otra tensión: epifanía y deseo.

¡grande, caro Carlos!

salut,
hugo

Susan Urich Manrique dijo...

Bello, bello. Me ha gustado sobre todo esa mención a saberse destejido por otro, descifrado, como en un juego de espejos. Al menos eso, entre otras cosas, percibo. Un saludo.

Teresa Costa-Gramunt dijo...

Bella imatge carnal, i metafísica. Pots llegir-ho pels dos costats.

Carlos Vitale dijo...

¡Qué vergüenza, queridos Hugo, Susan y Teresa, se me habían pasado vuestros comentarios! Aunque sea tardíamente quiero agradeceros vuestras amabilísimas palabras. Os mando mi más afectuoso saludo