miércoles 15 de junio de 2011

PEPE BARROETA DICE QUE NO DICE

El don
de la palabra
no es
un don,
es apenas
arder
en el propio
fuego,
abrasarse
hasta que la mano
dibuje
el vasto
signo
de la desolación.

10 comentarios:

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Excesivamente pesimista para un poeta con tanto don que, aunque breve, suele golpear con acierto los tímpanos de quienes huimos, precisamente, de la desolación. La mano que escribe obedece a los impulsos emocionales de la "sustancia pensante", aunque no siempre -y que así sea in aeternum- de la razón cartesiana.
Un poema afilado como un bisturí de neurólogo...
Abrazos.

Susan Urich dijo...

Es curioso, Carlos, tus palabras me inducen a un profundo silencio. Eres tan preciso...

Perfecto dijo...

¿O del hallazgo?

Saludos

Carlos Vitale dijo...

Mi caro Albert:
Tal como están las cosas, permíteme la broma de decirte que nunca se es excesivamente pesimista. Es una tremenda muestra de tu intuición que me hables de "bisturí de neurólogo", porque es un poema escrito en los últimos días de vida de Pepe Barroeta, querido amigo y admirado poeta. Espero haber conseguido captar algo de su dolor, y del mío por su pérdida.
Mi abrazo de siempre

Carlos Vitale dijo...

Cara Susan:
No sé si soy preciso, lo que es seguro es que intento serlo, la poesía lo exige. Supongo que conocerás la obra de tu compatriota José Barroeta. En mi opinión, de las más importantes en lengua castellana.
Un saludo agradecido

Carlos Vitale dijo...

A eso aspiramos, amigo Perfecto, pero no sé si siempre lo logramos.
Un fuerte abrazo

Susan Urich dijo...

Pepe fue amigo de mi padre. Lo curioso es que, siendo ambos venezolanos, se hicieron amigos en Francia. No llegué a conocerlo demasiado, apenas de vista. Cuando murió yo tenía, creo, 19 o 18 años. No me atrevía a hablarle a un poeta semejante, era muy tímida y me daba miedo incomodarlo con las preguntas sobre literatura que casi siempre tenía en la punta de la lengua -las sigo teniendo-. Conozco su obra, me gusta mucho, mucho. Tuve "Arte de anochecer" en mi bolso durante meses, revisaba ese poemario casi todos los días, también con "Culpas de Juglar" me quedé enganchada, no he tenido la oportunidad de leer toda su obra, me faltan, creo, dos de sus poemarios. No sé, Carlos, el mundo es tan pequeñísimamente grande; pensé en contarte esto cuando leí su nombre en el título, pero no quise ser imprudente, qué se yo. Un saludo.

Carlos Vitale dijo...

Susan, querida, eres un pozo de sorpresas. Yo conocí a Pepe en su último año de vida, en Barcelona. Nos vimos sólo dos veces, pero fue suficiente para que se creara un lazo de afecto que su muerte no ha destruido. Tuvo la generosidad de dedicarme un poema en su último libro, incluido en la poesía completa (Todos han muerto), publicada por Candaya, edición que te recomiendo. Pocos días después de su muerte participé en un homenaje que se le hizo en la Feria del libro universitario de Mérida. Su poesía es altamente recomendable, de las mejores en lengua castellana de la segunda mitad del siglo XX. Como ves, no has sido imprudente, más bien al contrario, gracias por compartir tu recuerdo conmigo.
Un beso grande

hugo dijo...

Hola Carlos: tardísssssimo, impresentable de mi parte, pero prometo y espero cumplir, enmendar la falta.

la palabra como don.
hay en el poema una tensión(quizá dialéctica, en el sentido hegeliano-marxista, del término) entre lo ideal -la palabra como don- y lo material -la palabra que consume la existencia-
la negación del don reafirma la intervención en la realidad, la palabra poética no como aquello que fuera otorgado "divinamente", sino como opción y decisión con las consecuencias que ello supone: nadie nos obliga a escribir como acto creativo, lo hacemos arbitrariamente -porque se nos da la gana-. ¿Ello puede suponer lo que afirmas en los versos finales? o dicho de otra forma, el valor -no el precio, tasa o peaje- de la palabra poética ¿va ligadoa una forma de ver y encontrarse con la vida y la muerte?

ya,tú sólo querías rendirle homenaje al "hijo ilustre de Pampanito". Por lo poco que podido leer de este hombre en internet -me parece muy bueno, además de intuir alguno puntos de coincidencia-, se me ocurre cierta familiaridad poética con un "pampeano", Bustriazo Ortiz.

y hasta aquí llego, gracias por provocar con tu poema la posibilidad de reflexioonar acerca de la palabra poética.

salut,
hugo

Carlos Vitale dijo...

¡Ay, caro Hugo! Si tú te disculpas por haber tardado tanto en dejar tu comentario, imagínate qué debería decir yo por mi demora en responderlo. Ha sido un mes de agosto muy atareado, sin vacaciones.
Lo que tú dices supera ampliamente mis intenciones, pero estoy muy contento de que la lectura de mi poema te haya suscitado a esas reflexiones.
No conozco a Bustriazo Ortiz, es sólo un nombre para mí, pero prometo enmendarme.
En cuanto a Pepe Barroeta, ¿qué puedo decirte? No sólo fue un gran poeta, sino una persona encantadora. Te recomiendo que consigas su poesía completa, "Todos han muerto", publicada hace unos años por Candaya. Incluye un libro inédito, terminado pocos días antes de su muerte y un CD con su voz, verdaderamente estremecedor. Un fuerte y agradecido abrazo