viernes 1 de julio de 2011

RÉQUIEM

Al final
sólo queda
una dirección
que borro.

8 comentarios:

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Todas las agendas se agotan, querido Carlos, aunque mejor ir borrando direcciones conscientemente que perderlas, como la memoria. Son peldaños que vamos dejando atrás mientras bajamos por la empinada escalera de la existencia.
Ocho palabras, ocho, que dicen mucho e invitan a reflexionar.
Abrazos.

Susan Urich dijo...

Un escalofrío me mordió el cuello. Recordé la escena de una película: un hombre muy viejo tachaba con resignación las señas de un amigo que acababa de morir. La libreta era negra, aún me parece escuchar el bolígrafo deslizándose con rapidez sobre la hoja, casi con rabia, como si al tachar el nombre y las señas del amigo pudiera borrar también su propia muerte que, seguro, estaba cerca. Fue lo primero que se me vino a la cabeza cuando leí este poema, pero al releerlo se redimensiona y, como casi siempre, me inyecta un silencio extraño, un pedazo de niebla que atenúa los bordes, aún así, flota en ella una lucidez increíble. Un saludo. Como ves, hoy vine algo conversadora, disculpa.

Carlos Vitale dijo...

Como de costumbre, mi caro Albert, son más interesantes tus análisis de mis poemas que mis propios poemas. Sacas petróleo de mis versos. Me gustaría que ellos se parecieran a lo que tú ves en ellos.
Un fuerte y agradecido abrazo

Carlos Vitale dijo...

Querida Susan:
Es un placer para mí que vengas conversadora, sobre todo cuando dices cosas tan sugerentes. Tus asociaciones de ideas son siempre sorprendentes y certeras a la vez.
Te mando un beso oceánico

hugo dijo...

Hola Carlos:
Continúo mi puesta al día con los comentarios debidos.
recuerdo que cuando leí por primera vez este poema se me antojó muy "ungarettiano", tanto por lo breve como por la carga de profundidad que lo acompaña: al final la existencia puede significar nada más que unos datos que alguien quitará de su agenda y será durante un tiempo parte de la memoria de otro hasta que el olvido encuentre su lugar.

interesante, caro Carlos, más por lo oculto que por lo manifiesto, como debe ser!!

salut,
hugo

Carlos Vitale dijo...

Bueno, y yo continúo con mi puesta al día de mis comentarios de tus comentarios, con un retraso enorme, todo hay que decirlo. Es evidente que admiro mucho a Ungaretti (de quien he traducido tres libros), de modo que no es de extrañar que don Giuseppe asome la cabecita o la patita cuando uno menos se lo espera. Y ya sabes, mejor sugerir que decir, siempre que no te pases de críptico.
Abrazos mil

Claudia Souza dijo...

La sensación agridulce de los trenes perdidos; lo que atesoramos con el vaivén de la esperanza, sin atrevernos pero guardando una pequeña luz; lo que pudo haber sido y no fue....
Las lecturas obedecen a momentos vitales del lector o son recuerdos de momentos vitales?
Un abrazo. Te leo.

Carlos Vitale dijo...

¡Qué pregunta! De todo un poco, supongo. Hay lecturas que nos influyen, consciente o inconscientemente, más que muchos hechos de nuestra vida. Pero, claro, no sólo de libros está hecho el ser humano. La lectura ilumina la vida y la vida las lectura. No tenemos por qué privarnos de nada, ¿verdad?
Besos