miércoles, 31 de agosto de 2011



2 comentarios:

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Textos cautivadores. Lo de la puerta no tiene remedio. Lo de san Benito habría que estudiarlo más a fondo (por algo querrían envenenarlo). Lo de san José de Copertino fue, seguramente, uno de los primeros casos conocidos de alucinación por efecto de alguna nueva droga, caso de brujería, tal vez (los aviadores católicos estadounidenses no son muy originales, como se puede comprobar: si hubieran sido más leídos habrían adoptado como patrono a algún arcángel, pues éstos eran voladores más veteranos... y con alas). El pudor de santa Catalina de Siena podría incluso considerarse "desprendimiento ajeno": si tenía criados (y no esclavos), bien que viviría la mujer; podía haberles comprado ropa nueva a los pobres. Lo demás es puro masoquismo literario: poner por escrito la realidad de esta vida es como autolesionarse, aunque la verdad es que puede tener efectos terapéuticos (si no, que se lo pregunten a Cioran).
En fin, querido Carlos, perdona mi sarcasmo, ya me conoces lo suficientemente bien para saber cómo aprecio y valoro lo que escribes.

Garcibáñez dijo...

Quizá este metiendo la pata hasta el fondo, pero veo un paralelismo con la vida del hombre, desde el nacimiento hasta la muerte.